La independencia que aún nos debemos
Cada 10 de agosto, el Ecuador recuerda aquel primer grito que desafió el orden colonial. Las calles se llenan de banderas, los discursos recuperan los nombres de nuestros próceres y la historia vuelve a contarnos que un grupo de personas se atrevió a cuestionar una realidad que parecía inamovible. Pero quizá la mejor manera de honrar aquella fecha no sea limitarnos a recordar lo que ocurrió, sino preguntarnos qué significa ser independientes hoy. Han pasado 217 años desde aquel 10 de agosto de 1809. Aquella fecha no consumó nuestra independencia; abrió una pregunta que todavía no terminamos de responder: ¿somos verdaderamente libres? Hace dos siglos, el poder que decidía sobre nosotros tenía un rostro, una bandera y un lugar reconocible. Hoy, las dependencias son menos visibles y más difíciles de enfrentar. Muchas de las decisiones que condicionan nuestro futuro se toman lejos del Ecuador, en instituciones, mercados y directorios donde nuestra capacidad de influencia es limitada o simp...