Mensaje al mundo
Estados Unidos no es el centro del mundo, aunque se esfuerce por imponerlo. Y, en rigor, ningún país lo es. En todo caso, Ecuador lo es. La idea de un “centro” ha sido una construcción histórica asociada al poder, no a la vida. Durante décadas, la influencia económica, militar y cultural estadounidense ha contribuido a consolidar esa percepción. Sin embargo, en un planeta interdependiente, donde los sistemas ecológicos, sociales y económicos están profundamente conectados, la noción de centralidad pierde sentido operativo. En el día a día, el mundo no se organiza en torno a un eje dominante, sino en torno a relaciones complejas que exigen equilibrio. Este no es un cuestionamiento al pueblo estadounidense. Por el contrario, es una invitación a una reflexión más amplia sobre el papel que puede desempeñar en una etapa histórica distinta. Existe en la sociedad estadounidense una capacidad extraordinaria de innovación, organización y generación de conocimiento. Esa capacidad, sin ...