La guerra en el siglo XXI
La guerra persiste como una anomalía en una época que se define a sí misma como avanzada. Nunca antes la humanidad había acumulado tanto conocimiento científico, tanta capacidad tecnológica y un grado tan alto de interdependencia económica, y sin embargo continúa recurriendo a formas primitivas de destrucción para resolver conflictos que exigen niveles más elevados de comprensión. Esta contradicción pone de manifiesto una realidad incómoda: el progreso material no implica necesariamente evolución moral. Durante siglos, la guerra fue interpretada como una extensión inevitable de la naturaleza humana. Se la consideró parte del orden del mundo, una consecuencia de la escasez, del miedo o de la necesidad de supervivencia. En el siglo XXI, sin embargo, esta explicación resulta cada vez menos convincente. Habitamos un planeta profundamente interconectado, donde las decisiones de una región afectan a todas las demás y donde los desafíos más urgentes (el cambio climático, la pérdida de biodi...