La creatividad y el emprendimiento

 


La habilidad para entrenarse a uno mismo de forma eficaz se basa en disponer del suficiente espacio como para influirse positivamente a sí mismo. Si no se tiene la capacidad de dar un paso atrás para observarse a sí mismo, su visión resulta incompleta y su pensamiento se vuelve repetitivo. Una cosa es rechazar la orientación y los consejos de los demás (algo que puede ser sabio en determinadas ocasiones), pero es distinto rechazar los propios consejos. Una persona no necesita cursos costosos para crear o emprender, lo que necesita es la disposición para orientarse a sí mismo: conocer sus propios motivos, sus métodos y sus deseos. Encontrar la disposición para ser veraz y objetivo acerca de su situación, para luego hacer lo que le haga falta, cualquier cosa que la situación requiera, inclusive aquellas que no desea hacer. Deberá entonces asumir la responsabilidad por el modo en que funciona, por la manera en que marca sus propósitos. La capacidad de crear está íntimamente relacionada con la visión sobre la importancia. Si de verdad no está convencido que usted y sus ideas son importantes, no va a tener el impulso necesario para crear.

Decídase a darle importancia a sus ideas. Pocas personas le apoyarán en esta decisión, así que tendrá que ignorar las opiniones de los demás. La vida es más fácil para las personas imbuidas en el engranaje que para las independientes. Ésta es una decisión que tiene que tomar por su cuenta: elegir vivir una vida basada en sus propios principios, una vida creativa, que apoye sus ideales más preciados y que le permita manifestar todo su potencial, una vida llena de sentido. Decidir que su vida ha de servir para algo y declarar su intención de vivir de modo auténtico. Lo ideal es que todo lo que haga en su vida, cada cambio que se plantee, cada decisión que tome, cada acción que emprenda, esté relacionada y fluya a partir de sus propósitos vitales. Esto le ayudará cuando esté cansado, preocupado, distraído, molesto o de cualquier otro modo que no encaje con su mejor estado mental. Asimismo, traducir los valores a la manera de vivir debe ser una prioridad. Los valores guían y el significado sustenta; y dado que el significado debe establecerse y mantenerse (ya que no es algo que se pueda buscar y encontrar), aceptar la responsabilidad de restablecer el significado cada vez que se pierda.

Interésese activamente en cómo piensa, en lo que piensa, en por qué piensa lo que piensa y en cómo puede modificar sus pensamientos y sus patrones de pensamiento. Las afirmaciones que ocurren en el interior suelen ser evasivas, juegos, excusas y maniobras defensivas, y hace falta cierta práctica y valentía para verlas tal cual son. Mediante la discusión consciente de los pensamientos autodestructivos cuando aparecen en la mente, es posible detenerlos de inmediato. Después, de identificarlos y discutirlos es vital sustituirlos por otros más útiles. Por lo tanto, el objetivo consiste en adquirir la actitud mental correcta, a partir de la cual fluirá el pensamiento adecuado. Cultivar la verdad, la belleza y la bondad. Recurrir primero a la propia sabiduría. Existen poderosas razones para crear: desarrollar el potencial, conectarse con los sueños más preciados, vivir una vida intelectualmente rica y la satisfacción del logro, entre otras. Una persona creativa hace lo que haga falta para crear en profundidad. No utiliza el lenguaje para elaborar excusas ni justificar su escasa disposición a crear. Ganar en libertad y en claridad. Comenzar cada día fresco, empezar cada instante fresco y volver a cada proyecto fresco.

La mente crea energía mental. Una forma de elevar esta energía es cultivar obsesiones positivas: ideas que se sostienen apasionadamente y que sirven para el establecimiento de significado. Las obsesiones positivas exigen mirar hacia delante, apuntan a acciones futuras y, traen entusiasmo y energía al presente. Esta sana obsesión es una actitud que permite concederse permiso para amar sus propios proyectos y sus propias ideas, lo que desencadena la energía mental y la libera. Un emprendedor debe ser capaz de crear en medio de todo y promover las acciones prácticas y psicológicas que sean necesarias para combatir las fuerzas “anticreativas” que le rodean y las que permanecen en su interior. Dejarlo todo a un lado, soltar todo para comenzar a crear. Convertirse en una persona salvajemente apasionada y de inagotable productividad, una persona capaz de mantener un punto de agarre en su mente y en su vida: “lo que hay en la mente es más importante que lo hay en las manos”. No se vive de los sueños, pero se puede vivir de la satisfacción del cumplimiento de las obligaciones consigo mismo, especialmente cuando esto se vuelve rentable.

Consiga una presencia serena y centrada. Aprenda a calmarse y centrarse a voluntad. Intente calmar conscientemente su cuerpo y su mente. La creación requiere una presencia centrada, comprender la realidad del proceso y abrazarse a ella. Eliminar la ansiedad no es un objetivo adecuado, sin embargo, reducir las amenazas, sí lo es. Mientras menos amenazadoras le parezcan las opiniones de los demás, menos amenazador le parecerá emprender en lo desconocido, y cuanto menos amenazador le parezca tomar decisiones importantes, reunirá menos estrés y tendrá menos ansiedad y nerviosismo que gestionar. Acepte que tiene que actuar y que es el momento de actuar, es su responsabilidad y no tiene otra opción. Los sentimientos de vergüenza, remordimiento y desilusión impiden emprender las acciones destinadas a la liberación y a la autorrealización. Se debe superar estas emociones, trascenderlas, ir más allá de ellas y adoptar una actitud afirmativa y de amor a la vida.  No existen las curas mágicas, solo hay acciones pequeñas, reales y honestas que se pueden intentar. Converse consigo mismo de manera frecuente, muchos de los miedos a los que se enfrenta son tan solo humo.

En fin, cada día es una oportunidad para lograr algún éxito, aun cuando este éxito consista simplemente en hacer el trabajo justo que le acerque al éxito al que aspira. Cada día es un día para recuperar la esperanza y hacer las cosas por uno mismo. Una persona que sueña en grande, pero no evalúa la realidad, termina viviendo en un mundo de fantasías. Una persona que evalúa bien la realidad, pero que no alimenta sus sueños, vive paralizada en el mundo cotidiano. El soñador rechaza la realidad, el realista, los sueños y el emprendedor abraza tanto al sueño como la realidad. Cierta dosis de heroísmo es necesaria para mantener un sueño a flote, pero no es suficiente, habrá que evaluar la realidad de la misma forma. Cada día, tendrá que emprender una acción al servicio de su sueño e incluso tendrá que amar los retos que se presenten en el camino para superarlos. Sin embargo, no hay un plazo que cumplir ni nada que terminar, lo único que existe es el trabajo diario de orientarse a sí mismo y la satisfacción de trabajar por sus sueños. 

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